Mi experiencia personal con la Geobiología


Tras 15 años de proceso terapéutico personal en Integración Psico-Corporal, empezó a abrirse en mí una percepción extrasensorial desconocida, como si mi cuerpo y mi psique hubieran entrado en un proceso de sensibilización en que percibía sensaciones que solo tras varios años de investigación y descubrimiento pude discernir. A lo largo de ese proceso mi lugar de residencia estaba ubicado, primero en el extrarradio del pueblo de Dosrius y más tarde en pleno bosque, en el término municipal de Argentona. Por circunstancias personales, tuve que volver a la ciudad, concretamente a un ático situado en el centro de Mataró, capital de comarca de El Maresme.

Se trataba de un piso de grandes ventanales, con abundante luz, amplio, y con estupendas vistas al mar y a la montaña. Estos factores me sedujeron de inmediato cuando por primera vez visité el piso. Unos días después firmaba el contrato de alquiler. El mismo día, tras la firma y la obtención de las llaves decidí acudir al piso para planificar el traslado y de alguna forma situarme anímicamente en lo que iba a ser mi nuevo hogar. La sorpresa sobrevino cuando tras permanecer 15 minutos en la vivienda, empecé a sentir sensaciones extrañas, como si hubiera algo en el aire, invisible, que sobrecargaba el ambiente, y en consecuencia a mí. Acababa de firmar el contrato de arrendamiento de un piso que desde ese momento empezaba a darme malas sensaciones. Esas sensaciones desagradables se fueron confirmando a lo largo del traslado; cuando estaba en el nuevo piso me sobrecargaba y sentía cierto malestar; por el contrario, en la casa en el bosque me volvía a sentir bien.

Ya que no había marcha atrás, desde el momento en que me instalé, decidí investigar a fondo qué estaba sucediendo en aquella vivienda que me dejaba tan mal cuerpo. Mi primera hipótesis se basó en la posible contaminación electromagnética del lugar. Empecé a buscar información y a ponerme en contacto con asociaciones sensibles a esta temática. En un momento dado contacté con una persona, que aunque no se dedicaba profesionalmente a ello, había realizado una formación en la Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA). Las conclusiones del estudio fueron las siguientes: alta contaminación electromagnética externa que afectaba a toda la vivienda; contaminación electromagnética interna por instalación eléctrica antigua; ausencia de toma de tierra, de forma que tanto la contaminación electromagnética de alta frecuencia como la de baja frecuencia no hallaban forma de descargarse y drenar. Además, gran parte del piso se encontraba construido sobre una falla geológica. La vivienda estaba construida sobre un lugar perjudicial. Ni el propietario de la vivienda ni la inmobiliaria quisieron saber nada del asunto, ya vendría otro a quien le pasaran por alto estas circunstancias. Ante la falta de respuesta decidí irme de allí en cuanto antes. Al mismo tiempo decidí formarme en Geobiología para aprender a identificar todas estas cuestiones: lo que me estaba sucediendo en esa vivienda no me iba a volver a suceder.

Desde el principio de permanecer allí no descansaba lo suficiente, me sentía acelerado y tenía sensaciones de confusión y mareo, como si una densa capa de suciedad se depositara en mi cuerpo y en mis sentidos. Al cabo de ocho meses empecé a sentir molestias lumbares importantes que con el paso de los días se convirtieron en dolor agudo. Fue entonces cuando aceleré mi búsqueda de vivienda. A estas alturas me parece increible que haya tanta ignorancia y desconocimiento acerca de una cuestión mucho más extendida de lo que podamos ser conscientes. A nadie le enseñaron que vivir en un lugar construido sobre una falla geológica o sobre corrientes de agua subterránea puede perjudicar la salud, especialmente si estas se hallan en los lugares de descanso. Además se añade el factor contaminación electromagnética de alta frecuencia, que con el empuje de la industria de las telecomunicaciones y el beneplácito de las autoridades políticas y sanitarias, día a día van en aumento prácticamente sin límite. En ese sentido tan solo espero que la población tome cartas en el asunto lo antes posible y detenga una tecnológica que es claramente perjudicial para la salud. Mientras tanto, lo más conveniente es conocer la procedencia de esa contaminación y tomar las medidas necesarias para cuidarnos de ellas antes de que sea demasiado tarde.